Recorriendo nuestros pueblos, he visto mascotas, otros animales y muchas cosas que me encantaría poder compartir. Como este gatito que salió a saludarme, cuando me disponía a fotografiar la puerta de una vivienda.

martes, 25 de agosto de 2015

ERIZO DE TIERRA


Mirar que ricura que me encontré no hace mucho en mi jardín, En un principio al ver caminar algo a lo lejos, pensé que se trataba de alguna musaraña, ya que alguna vez he visto alguna cría muerta (pienso que los gatos las cazan y allí que la dejan)

Pero al acercarme vi que se trataba de un erizo común 



Corriendo fui a la cocina a coger la  manopla que utilizo para el horno, y con mucho cuidado, ya que tenía miedo de que me pinchase con sus rígidas púas, ¿Sabéis que tienen millares, y que éstas que son el resultado de una modificación de su piel?

No sabía qué hacer con él, ya que me daba miedo que alguno de los gatos se acercase y acabase con alguna púa clavada. Lo dejé en un rincón y entré en casa para averiguar en Internet algo sobre ellos, y los gatos, y para sorpresa mía vi que son unos animales que también se tienen como mascotas y que se llevan bien con los gatos. Ese detalle me hizo pensar que igual alguien que lo tenía como mascota, se había querido ir de vacaciones y me lo metió en mi jardín. 

También averigüe, que se alimentan de insectos, que comen verduras y algo de carne, así que ya no me preocupé por si les hacía algo a los gatos, y allí tranquilo que lo dejé, y nunca más lo he vuelto a ver.

Hace un par de años vi a los gatos jugando con un sapo, no le dí importancia, y a los pocos días Botitas se  puso muy malito      





miércoles, 12 de agosto de 2015

DE FUERA VENDRÁN QUE DE CASA TE ECHARÁN


Eso es lo que les ha pasado a Botitas y a Blanco. Botitas, (el del medio de los tres), es el primero que llegó a casa, un año después apareció Blanco, y este siempre respetaba al otro, y esperaba a que acabase de comer para él poder hacerlo, con el tiempo se hicieron amigos y siempre han compartido a la vez la comida. Pero hace un año, Negro apareció por nuestro jardín, y aunque parecía que siempre guardaba las distancias y con sigilo se acercaba a comer cuando nadie le observaba, sin darnos cuenta y en muy poco tiempo se ha adueñando de todo.
Primero fue la casa en donde los dos dormían, después fue el sillón, y ahora él es el primero que come mientras los otros aguardan con paciencia su turno.


Blanco me mira con una cara que parece decirme "¿porqué le has dejado que se quede?" Los tiene amargados, y no sólo es que se está apoderando de todas las cosas, es que también me está haciendo a mi de su propiedad, no deja que ninguno se me acerque, y si lo hacen, va detrás de ellos y les clava las garras. Solamente hace falta que me marque, ya que en cuanto salgo al jardín se me pega como una lapa, se restriega por mis piernas, y si estoy sentada, se sube a mi regazo y se frota por todo mi cuerpo ¡Con lo que a mí me gustaba jugar con Blanco!, y ahora lo tengo que evitar para que no peleen. Pero la verdad es que también me gusta, es como un perro faldero, le digo ven y viene, y hace todo lo que yo le digo, cosa que los otros no hacen. 

Por fin Botitas y Blanco pueden comer tranquilos 


lunes, 3 de agosto de 2015

CORZOS EN EL CONDADO DE TREVIÑO


¡El domingo tuve una suerte tremenda, me topé con estos dos corzos!. Estuvimos en el Condado de Treviño, recorriendo los tres pueblos que nos quedaban por conocer de este peculiar condado, que está situado en tierras burgalesas. 
Los que seguís mi blog Callejeando, callejeando, ya sabéis que hace más de un año comenzamos a recorrerlo, pero a finales de otoño lo dejamos, ya que el tiempo no nos acompañaba, así que el domingo hacia allí que nos dirigimos, y visitamos los tres últimos pueblos que nos quedaban, y una vez finalizado el recorrido, nos dirigimos hacia la carretera nacional, y de repente veo que cruzaban dos animales que en un principio me parecieron perros, pero inmediatamente me di cuenta de que se trataba de dos corzos  


 Tengo por costumbre llevar la máquina de fotos en mis manos, ya que más de una vez me he arrepentido de haberla guardado.


Y enseguida comencé a hacerles fotos, a la vez que decía ¡que rabia no llevar el objetivo de 200! y mi marido me dijo, pues cámbialo. En un momento así, tu misma te dices, "se van a ir no me va a dar tiempo".
Y nerviosa y sin saber si continuaban allí, busqué el objetivo en la mochila, lo saqué, quité uno y puse el otro, y cuando alcé la vista 


Allí los tenía, en la misma posición, y esperando a que les fotografiase. Tuve la sensación de que me decían "va dispara"


Y una vez les hice la foto, se dieron media vuelta y se largaron. En casa me dí cuenta de que se trataba de un macho y una hembra.